La calma del barro aplicada al café.
Nuestro proceso privilegia selección, secado, tueste y reposo para conservar una taza limpia, cálida y con identidad mexicana.
No aceleramos lo que debe ganar carácter.
El café artesanal se construye con decisiones pequeñas: mirar el grano, cuidar la humedad, tostar sin quemar la memoria del origen y empacar cuando el aroma está listo para viajar.
Del grano a la bolsa.
Cosecha y selección
Separamos granos con apariencia consistente para cuidar el balance en taza y reducir sabores no deseados.
Secado al sol
El tiempo de secado ayuda a estabilizar el grano y a conservar aromas cálidos, dulces y tostados.
Tueste con intención
Buscamos cuerpo, dulzor y profundidad. El objetivo no es ocultar el origen, sino volverlo claro.
Reposo y empaque
La bolsa de 500g protege el café y lo presenta como una pieza de ritual: sobria, cálida y memorable.
Una receta base para empezar.
Café
Usa 18 gramos de café por taza para una extracción equilibrada.
Agua
Agrega 280 a 300 ml de agua caliente, sin llegar a hervir agresivamente.
Tiempo
Deja que la extracción sea lenta. El ritual también es parte del sabor.
Lo que conviene saber antes de preparar.
¿Es mejor comprarlo en grano o molido?
En grano conserva mejor el aroma. Molido es práctico si ya sabes qué método usarás. Puedes indicar tu preferencia al hacer el pedido.
¿Qué método de preparación recomiendan?
Filtro, prensa francesa o cafetera tradicional funcionan bien. Lo importante es respetar proporción, molienda y tiempo.
¿Cómo guardar el café?
Mantén la bolsa cerrada, lejos de humedad, calor y luz directa. El café agradece el silencio.